Extraña manera de reencontrarnos - La tercera es la vencida
En una ocasión un amigo me pidió acompañarle al seguro social de Beatriz, para ver a su pequeña hija recién nacida, eran casi las 9 de la noche y a esa hora era difícil entrar al lugar donde estaban los pacientes. Hablamos solo unos minutos con los vigilantes para poder tener acceso y uno de ellos amablemente nos permitió pasar, siempre que quien entrase, fuese una sola persona y el otro se quedará en la escalera. Como mi amigo era el interesado, accedimos sin ningún problema mientras yo esperaba, al pasar unos minutos, los pacientes que tuviesen movilidad, les era permitido andar por los pasillos, siempre que no molestaran a nadie y allí fue donde conocí a Darwin - Era un joven moreno, flaco, tenía algunas heridas debidas a un accidente de moto donde se fracturó la pierna y llegó con su muleta y el pie enyesado al sitio donde me encontraba -. Cuando tenía entre 20 y 25 años, todas mis conversaciones terminaban siendo sobre Dios, por alguna razón de mi inconsciente siempre buscab...